
Segundo rostro: El discípulo que escucha
Aquí he elegido un icono de Moscú del siglo XV llamado “La Madre del Dios de la ternura”. En este tipo de icono, del que hay muchos ejemplos, la Madre escucha atenta y tristemente mientras que el hijo le revela su pasión y muerte. El icono recoge un tema importante del Nuevo Testamento.
Mientras que el mundo moderno tiene gran curiosidad por la historia, los escritores del Nuevo Testamento conceden mucha mayor importancia al sentido de sus escritos.
Con frecuencia, las Escrituras dan algunos hechos históricos fundamentales con relación a una persona —no lo bastante como para satisfacer nuestra curiosidad moderna—, y después se centran en el sentido que tiene la vida de dicha persona para nosotros, los creyentes. En cuanto a las Escrituras, María es el discípulo ideal, el oyente modelo. Ella escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica. Este tema es más explícito en el evangelio de Lucas. En los dos primeros capítulos de Lucas, María es evangelizada por Gabriel, Isabel, los pastores, Simeón, Ana y el mismo Jesús. Todos ellos proclaman la Buena Noticia de la presencia de Dios y cantan las alabanzas de la Bondad divina. Lucas nos dice que María guardaba todas estas cosas en su corazón y las meditaba sin cesar.(9)
La respuesta de María a Gabriel es significativa: “Hágase en mí según tu palabra”(10)
Lucas lo resume todo en una bella y breve historia: (11)
Vino su madre con sus hermanos y no lograron acercarse a Él, a causa de la muchedumbre. Y le comunicaron: “Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y desean verte". Él contestó “Mí madre y mis hermanos son éstos, los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica".
El título, María como discípulo que escucha, se ha visto eclipsado muchas veces por otros más deslumbrantes atribuidos de María. Pero éste es extraordinariamente importante. En realidad, se encuentra en el centro de la espiritualidad del Nuevo Testamento: todos los discípulos, como María, están llamados a escuchar atentamente la Palabra de Dios y a ponerla en práctica.
¿Qué podemos aprender de este segundo rostro de María? Podemos aprender a escuchar. No hay casi nada más importante que María nos pueda enseñar. En su raíz, ser discípulo significa ser “oyente de la Palabra”. El conjunto de la vida cristiana puede resumirse en la frase de Lucas que con tanta describe a María: “Ella escuchaba la Palabra de Dios y la ponía en práctica”.
Robert P Maloney, cm. (icono de: www.seminarioortodoxo.org)
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