Glorioso san José, Protector de la Santa Iglesia y de nuestras
familias, la Santa Iglesia y toda la humanidad necesita del poder de tu intercesión
junto al Trono de Dios. Obtennos la gracia de conversión y la curación de
nuestros corazones, a fin de que quedemos libres de todo orgullo, presunción,
egoísmo, violencia, odio y falta de amor. Que sepamos colocar a Dios en primer
lugar en nuestras vidas y que su Divina Voluntad prevalezca y reine sobre toda
voluntad humana. Que su Divino querer sea realizado en la tierra así como en el
cielo y que todos los hombres aprendan a adorar a Dios en espíritu y verdad,
reconociendo a Jesucristo como único Señor, Camino, Verdad y Vida, Aquél que
es, que era y que viene, volviendo contritos, arrepentidos y humillados a su
Corazón Misericordioso, fuente perenne y verdadera de eterna paz. Obtennos grandes
milagros de curaciones y de conversiones venidas del Corazón de Jesús, a fin de
que toda la Iglesia y el mundo entero reconozcan vuestro gran poder y gloria en
el Cielo, junto a su Trono Divino y, por vuestra intercesión, una vez más sean
salvados de las grandes calamidades y castigos y la justicia de lugar a la
misericordia. Amén.