lunes, mayo 25

ALMAS DEL PURGATORIO SORPRENDENTE...

Público hoy una serie de tres videos de un canal español sobre una investigación sobre este tema bastante conocido por los católicos según nuestra fe y tradición de siglos.

VISIÓN DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

1031 La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820; 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura, (por ejemplo, 1 Co 3,15; 1P1,7) habla de un fuego purificador:

Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12,31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro.

1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, (cf DS 856) para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su padre, (cf. Jb 1,5) ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisóstomo, hom. in 1 Cor 41,5).

DE: http://www.corazones.org/diccionario/purgatorio.htm

miércoles, mayo 6

100 años de la asosiación de la medalla milagrosa

El domingo, 10 de mayo de 2009, y en la Basílica de la Milagrosa de Madrid (C/. García de Paredes, 45), se celebrará una Eucaristía (retransmitida por TVE-2 en su programa “El día del Señor”) para dar gracias por la aprobación y por los cien años de vida de la AMM. La presidirán el cardenal Rouco, Presidente de la Conferencia Episcopal de España, y el Director General de la Asociación, P. Gregory G. Gay, C.M., Superior General de los PP. Paúles y de las Hijas de la Caridad. La celebración estará presidida por la imagen de la Virgen Milagrosa que se conserva en la parroquia de San Ginés de Madrid, y que está conceptuada como la más antigua de España y probablemente del mundo. Será concelebrada por unos cuarenta PP. Paúles y Consiliarios Diocesanos y Locales de la AMM. Al acto acudirán representaciones de todos los Consejos Diocesanos de la AMM, con sus banderas y estandartes, ya que la AMM está presente en 65 Diócesis españolas.

La emisora Popular-TV, perteneciente a la Iglesia española, retransmitirá un amplio reportaje en el “Noticiario de la Iglesia”, a las 12 de la mañana del mismo domingo. Y también la COPE, emisora radiofónica de la Iglesia, hablará de la AMM en sus programas de la “Linterna de la Iglesia”, el viernes día 8, de 15 a 16 horas. Así como en el programa “Iglesia en Madrid”, en la mañana del día 10, a las 9,45 h. Son ya varias las págs. Web que hablan de la noticia, como “Ecclesia digital” y “Periodista digital”, así como otros medios de comunicación.

Unas 250.000 familias, en España reciben todos los meses una visita singular, con un mensaje de solidaridad y trascendencia del que hacen partícipes a familia, vecinos y amigos… invitados. El hecho se repite en unos 50 países del mundo; en algunos de forma muy floreciente, como en EE. UU., México, Camerún, Francia… Y la repetida experiencia sigue abriéndose nuevos caminos por lejanos territorios, como, últimamente, en Ucrania y Siberia. Esta labor silenciosa sorprende, en un mundo, como el nuestro, al que se quiere presentar como exclusivamente materialista, si después se aclara que se trata de una asociación, fundamentalmente evangelizadora, que está cumpliendo estos días el primer centenario de su constitución oficial.

Todo nació con la sencillez de una muchacha, campesina francesa, que comenzaba su experiencia vital como Hija de la Caridad, la gran obra de San Vicente de Paúl que hoy sigue conmoviendo a nuestra sociedad. Se llamaba Catalina Labouré y hoy está en los altares, proclamada su santidad.

En noviembre de 1830, unos cuantos años antes del mensaje similar de Lourdes, estando a media tarde en oración, recibe Catalina, de la misma Virgen María, el encargo de extender el mensaje del evangelio especialmente a las personas de corazón sencillo. El mandato se repite varias veces después. Contra viento y marea y desde un puesto, tan poco “eficaz” como el de un asilo de ancianos pobres en que ya está trabajando, se dedica a cumplir el encargo. Trata de convencer a quienes la rodean de que existe un mensaje de salvación, que la vida tiene un sentido, que Dios se nos ha acercado hasta ser, en Jesús, un Dios-hombre, cuya madre ha venido en auxilio nuestro. Todo ello queda grabado, como en un icono de fácil interpretación, en una sencilla medalla.

El mensaje va calando, y en 1832, durante una epidemia de cólera que deja en París 20.000 muertos, la gente aprende a pedir ese auxilio que se hace real y se palpa en numerosas ocasiones. Por este motivo, la medalla de la Virgen acaba siendo la medalla “milagrosa”, y la imagen allí representada será la Virgen “Milagrosa”. Aunque, en realidad, el verdadero milagro que producía la medalla y la imagen era el de acercar los corazones al mensaje salvador de Jesús de Nazaret. Se acuñaron muchas medallas, que eran solicitadas desde todos los niveles de la sociedad. Se calcula que ya en ese año de 1832, dos después de la primera aparición, se habían acuñado y distribuido en París unas 2.000 medallas, a las que la gente pronto empezó a llamar “milagrosas”. A partir de ese momento el crecimiento es impresionante: en 1835 se calculaban más de un millón de medallas y cuatro años después, unos diez millones por todo el mundo.

Y todo ello, con poco ruido, con pocos medios, sin pretender entrar en las corrientes de influencia económica o social; siguiendo el estilo de aquel personaje para quien “nuestros amos y señores son los pobres”, y que se llamaba Vicente de Paúl, expresando en esta frase las mismas preferencias de Jesús de Nazaret.

Hoy, la centenaria Asociación de la Medalla Milagrosa -fue aprobada en 1909 por otro santo, San Pío X- sigue extendiéndose preferentemente por las zonas humildes de la sociedad. Se siente el espíritu de la familia vicenciana (unos cuatro millones de personas en el mundo: Hijas de la Caridad, Paúles, Juventudes Marianas Vicencianas, Misioneros Seglares Vicencianos, Asociación Internacional de Caridades, Conferencias de San Vicente de Paúl, etc., que viven su espíritu de servicio, ya sea en los desarrollados países de Occidente, como en los Estados Unidos, o en las cabañas de África, Asia o América.

Todos ellos extienden su acción no sólo a la piedad o al conocimiento del mensaje de Jesús, sino a la acción social y solidaridad. La mayor parte de sus bienes económicos son orientados hacia proyectos encauzados a provocar un cambio sistémico en el mundo. Es el cambio de la promoción humana y de la sensibilización en torno a unas estructuras que deben cambiar para dar paso a una sociedad solidaria, inquieta por el problema del más pobre.

En ese sentido son muchos los proyectos que se llevan en el mundo. Desde España, en concreto, la Asociación está sosteniendo la promoción de la mujer africana en la zona de Chalukuane, en Mozambique, con objeto de evitar la prostitución como único camino de salida para las jóvenes, evitando así, en raíz, el problema del sida. Son educadas en hospitales que llevan las Hijas de la Caridad, para promoverlas a un status digno en la vida. Otro de los proyectos lo gestionan en Guatemala, en San Miguel Tucurú, promocionando a jóvenes de la etnia Q’ueqchi-Pocon, de zonas donde no se habla más que un dialecto local, que no les permite el acceso a un mundo más amplio. Es otro grupo de Hijas de la Caridad, con una escuela para estas jóvenes, quien las prepara para abrirse paso en la vida.

Trabajan también para promocionar a los niños de la calle de Angola, y en otros países como Cuba, Perú, Camerún…

En total, cada año, desde la Asociación de España, suelen salir unos 60 o 70 mil euros para estos proyectos. Todo recogido humildemente de gente sencilla, por medio de la Visita de la capilla de la Virgen a los hogares.

Estos miembros de la Asociación, en nuestro país, están integrados (según estadística de octubre de 2008) en 444 Asociaciones extendidas en casi todas las Diócesis de España, con un total de 33.897 socios. El número de hogares a los que se lleva una vez al mes el mensaje evangelizador por medio de la Visita Domiciliaria de la Virgen es 249.518.

sábado, mayo 2

CONTRA LOS ICONOCLASTAS...

Al presidir la Audiencia General de los miércoles, el Papa Benedicto XVI explicó que "las santas imágenes nos enseñan a ver a Dios en el rostro de Cristo, de los santos y de todos los seres humanos".

El Santo Padre dedicó su catequesis de hoy al patriarca San Germán de Constantinopla, que tuvo "un papel significativo en la compleja historia de la lucha por las imágenes durante la llamada crisis iconoclasta y supo resistir a la presión de un emperador iconoclasta como León III".

El Papa señaló que hay tres cosas que San Germán puede decir todavía a la humanidad contemporánea. En primer lugar, la necesidad de reconocer "la visibilidad de Dios en el mundo y en la Iglesia", porque "Dios creó al hombre a su imagen, pero esa imagen se cubrió de la suciedad del pecado" y el Creador "casi no se percibía. Así, el Hijo de Dios se hizo hombre y, en Cristo la imagen verdadera de Dios, podemos aprender a ser también nosotros imagen suya".

Si para contrarrestar la idolatría y el peligro de las imágenes paganas Dios prohibió a los israelitas construir imágenes suyas, "cuando Dios se hizo visible en Cristo mediante la Encarnación, fue legítimo reproducir el rostro de Cristo" y "las santas imágenes nos enseñan a ver a Dios en el rostro de Cristo, de los santos y de todos los seres humanos", indicó el Pontífice.

En segundo lugar, San Germán enseña "la belleza y la dignidad de la liturgia", que se debe celebrar "con la conciencia de la presencia de Dios y con la belleza y la dignidad que dejan entrever el esplendor de Dios".

El tercer punto, señaló, es "amar a la Iglesia". "Quizá en la Iglesia, como en nosotros, vemos el pecado, lo negativo, pero con la ayuda de la fe podemos hoy y siempre volver a descubrir en la Iglesia la belleza divina. En la Iglesia, Dios se nos ofrece en la Eucaristía, habla con nosotros, nos perdona y nos enseña a perdonar. Recemos para que Dios nos enseñe a ver en la Iglesia su presencia y su belleza, a ver su presencia en el mundo y para que nos ayude, haciéndonos transparentes con su luz".

Sobre San Germán

El Papa explicó que "durante el patriarcado de Germán (715-730) la capital del imperio bizantino, Constantinopla, fue asediada por los sarracenos. En esa ocasión (717-718) se organizó una solemne procesión con la ostensión de la imagen de la Madre de Dios y la reliquia de la Santa Cruz para invocar del cielo la defensa de la ciudad. Efectivamente Constantinopla fue liberada del asedio".

Después de ese hecho el patriarca "se convenció de que la intervención de Dios debía considerarse una aprobación evidente de la piedad mostrada por el pueblo hacia los iconos sagrados", pero "el emperador León III que subió al trono en el 717 empezó a manifestar cada vez más la convicción de que la consolidación del imperio debía partir de la reordenación de las manifestaciones de la fe, refiriéndose en particular al peligro de idolatría al que, a su parecer, el pueblo estaba expuesto con motivo del excesivo culto de los iconos".

"De nada sirvieron las referencias del patriarca Germán a la tradición de la Iglesia y a la eficacia de algunas imágenes que eran reconocidas por unanimidad "milagrosas". El emperador fue inamovible en la aplicación de su proyecto reformador. Germán no quiso doblegarse a su voluntad en cuestiones que creía determinantes para la fe ortodoxa. En consecuencia se vio obligado a dimitir como patriarca y se recluyó en un monasterio donde murió en el olvido. Pero su nombre fue ensalzado en el segundo Concilio de Nicea (787), donde se reconocieron sus méritos".

De San Germán se conservan "diversas homilías de argumento mariano, entre las cuales algunas han marcado profundamente la piedad de enteras generaciones de fieles en Oriente y Occidente" y algunos textos como el que el Papa Pío XII "engastó como una perla en la constitución apostólica "Munificentissimus Deus" (1950)" dedicada a la Asunción de María.

El Papa Benedicto XVI recordó que el santo ofreció una "gran aportación" a la tradición bizantina, donde "el decoro de la forma retórica en la predicación y todavía más en los himnos o composiciones poéticas es tan importante en la celebración litúrgica como la belleza del edificio sagrado donde se desarrolla".

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