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Queridos
hijos, con amor materno deseo enseñarles sinceridad porque deseo que en
vuestro obrar como apóstoles míos sean correctos, decididos y sobre
todo sinceros. Deseo que por la gracia de Dios estén abiertos a una
bendición. Deseo que por el ayuno y la oración obtengan del Padre
Celestial el conocimiento de aquello que es natural y santo, divino.
Colmados de conocimiento, bajo la protección de mi Hijo y mía serán mis
apóstoles, aquellos que sabrán difundir la Palabra de Dios a todos los
que no la conocen y sabrán superar todos los obstáculos que encontrarán
en el camino. Hijos míos, por medio de una bendición, la gracia de Dios
descenderá sobre ustedes y ustedes la podrán conservar a través del
ayuno y la oración, la purificación y la reconciliación. Poseerán la
eficacia que busco en ustedes. Oren por sus pastores para que el rayo de
la gracia de Dios ilumine sus caminos. Gracias.
Mensaje del 2 de Febrero de 2014.