martes, abril 13

ORACIONES A LA SANTISIMA TRINIDAD

 ORACIONES A LA SANTISIMA TRINIDAD

Letanía de la Divina Misericordia

“EL AMOR DE DIOS ES LA FLOR Y LA MISERICORDIA ES EL FRUTO”
Que el alma que duda lea estas consideraciones sobre la Divina Misericordia y se haga confiada.
Misericordia Divina, que brota del seno del Padre - en Ti confío
Misericordia Divina, supremo atributo de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina, misterio incomprensible - en Ti confío
Misericordia Divina, fuente que brota del misterio de la Santísima Trinidad - en Ti confío
Misericordia Divina, insondable para todo entendimiento humano o angélico - en Ti confío
Misericordia Divina, de donde brotan toda vida y felicidad - en Ti confío
Misericordia Divina, más sublime que los cielos - en Ti confío
Misericordia Divina, fuente de milagros y maravillas - en Ti confío
Misericordia Divina, que abarca todo el universo - en Ti confío
Misericordia Divina, que baja al mundo en la Persona del Verbo Encarnado - en Ti confío
Misericordia Divina, que manó de la herida abierta del Corazón de Jesús - en Ti confío
Misericordia Divina, encerrada en el Corazón de Jesús para nosotros y especialmente
para los pecadores - en Ti confío
Misericordia Divina, impenetrable en la institución de la Sagrada Hostia - en Ti confío
Misericordia Divina, en el sacramento del Santo Bautismo - en Ti confío
Misericordia Divina, en nuestra justificación por Jesucristo - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos acompaña durante toda la vida - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos abraza especialmente a la hora de la muerte - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos otorga la vida inmortal - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos acompaña en cada momento de nuestra vida - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos protege del fuego infernal - en Ti confío
Misericordia Divina, en la conversión de los pecadores empedernidos - en Ti confío
Misericordia Divina, asombro para los ángeles, incomprensible para los Santos - en Ti confío
Misericordia Divina, insondable en todos los misterios de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina, que nos rescata de toda miseria - en Ti confío
Misericordia Divina, fuente de nuestra felicidad y deleite - en Ti confío
Misericordia Divina, que de la nada nos llamó a la existencia - en Ti confío
Misericordia Divina, que abarca todas las obras de Sus manos - en Ti confío
Misericordia Divina, corona de todas las obras de Dios - en Ti confío
Misericordia Divina, en la que estamos todos sumergidos - en Ti confío
Misericordia Divina, dulce consuelo para los corazones angustiados - en Ti confío
Misericordia Divina, única esperanza de las almas desesperadas - en Ti confío
Misericordia Divina, remanso de corazones, paz ante el temor - en Ti confío
Misericordia Divina, gozo y éxtasis de las almas santas - en Ti confío
Misericordia Divina, que infunde confianza, perdida ya toda esperanza - en Ti confío

Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia Misma”

(Diario de santa Faustina, 949).

Elevación a la Trinidad

"¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme totalmente de mí para esta establecerme en ti, inmóvil y tranquila como si mi alma viviera ya en la eternidad. Que nada pueda alterar mi paz, ni apartarme de Ti, oh, mi Inmutable, sino que, cada momento de mi vida, me sumerja más profundamente en tu divino Misterio.


Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada predilecta, el lugar de tu descanso. Que nunca te deje solo sino que, vivificada por la fe, permanezca con todo mi ser en tu compañía, en completa adoración y entregada, sin reservas, a tu acción creadora.

 ¡Oh, mi Cristo adorado, crucificado por amor! Quisiera ser una esposa para tu corazón. Quisiera glorificarte y amarte... hasta morir de amor. Pero reconozco mi impotencia. Por eso, te pido que me revistas de Ti mismo, que identifiques mi alma con todos los sentimientos de tu alma, que me sumerjas en Ti y que me invadas; que, tu ser sustituya mi ser para que mi vida sea solamente una irradiación de tu propia vida. Ven a mi como Adorador, como Reparador y como Salvador.

 ¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios! Quiero pasar mi vida escuchándote. Quiero permanecer atenta a tus inspiraciones para que seas mi único Maestro. Quiero vivir siempre en tu presencia y morar bajo tu luz infinita, a través de todas las noches, vacíos y fragilidades. ¡Oh, mi Astro querido! Ilumíname con tu esplendor fulgurante de tal modo que ya no pueda apartarme de tu divina irradiación. ¡Oh, Fuego abrasador, Espíritu de amor!, desciende a mí para que se realice en mi alma como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad suplementaria donde renueve su misterio. Y, Tú, ¡oh Padre!, protege a tu pobre y débil criatura. Cúbrela con tu sombra. Contempla solamente en ella a tu Hijo muy amado, en quien has puesto tu complacencia.

 

¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo! Me entrego a Ti como víctima. Sumérgete en mi para que yo quede inmersa en Ti, en espera de ir a contemplar en Tu luz, el abismo de toda tu grandeza."

 (Beata Sor Isabel de la Trinidad)

Oración de Entrega

 Padre Dios, Padre santo, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de amor, Padre creador, te amo, te alabo, te adoro, creo firmemente en Tu amor, creo en Tu poder creador, creo en Tu perdón porque lo he experimentado, creo que Tú eres un Dios lleno de compasión y lleno de Misericordia para con nosotros. Padre, creo que Tú nos amaste tanto que nos diste a Jesús, Tu Hijo unigénito, como nuestro único y suficiente salvador… ¡Oh, Padre!, hoy, movida por Tu Palabra, quiero estar en Tus manos, quiero entregarme totalmente, incondicionalmente a Ti y a Tu amor.

 Amado Jesús, Toca mi corazón, lléname de Tu presencia, con Tu amor, con Tu poder. Únenos en una sola fe, en un solo bautismo, en un solo espíritu, para que podamos adorarte. Tú eres el amor del Padre para con nosotros, te agradezco, Señor por Tu SI al Padre, por Tu obediencia, por ser nuestro intercesor delante del Padre. Jesús, unida a Tu Corazón, quiero abrirme totalmente a Tu amor, a Tu Espíritu para poder, Contigo, en Ti y por Ti, adorar a nuestro Padre eterno. Solamente a través Tuyo puedo sentir, experimentar y probar este amor que salva, cura y libera.

 

Te amo, Jesús, te agradezco y quiero decir SI a este amor tan grande.

 

Quiero abrir mi corazón en un acto de fe, un acto de mucha confianza, un acto de mucha entrega y quiero acogerte en mi vida. Señor, puede ser que Tú encuentres mi corazón en mal estado, tal vez con pecados, sin alegría, sin mucha esperanza, lleno de amargura, lleno de dolor y angustia, pero Tu Palabra me ha llenado de esperanza y de fe. Sé que solamente Tú puedes expulsar de mí todo este vacío de vida, de angustia, todo este estado de búsqueda.

Tú eres la vida y yo te acojo en mí, te recibo como a mi salvador. Ten Misericordia de mí, ven a mi corazón y lávame en Tu sangre preciosa, perdona mis pecados. Ten Misericordia de los tiempos en que andaba en la ignorancia de Tus leyes, de Tu Palabra, de Tu amor. Ten compasión de todo el odio que encuentres en mi corazón, ten compasión de tanta amargura, de tanto rencor, de tantas ideas tontas, de tanto deseo de venganza. Jesús, ten Misericordia, mira los lugares de mi ser que están sometidos al mal… A veces no logro vencer las tentaciones, ten Misericordia de mí y por el poder de Tu nombre y de Tu sangre, líbrame. Tú sabes que mi confianza y mi esperanza están en Ti. Todo aquel que deposita lo suyo en Ti es una nueva criatura que no puede ya estar bajo el dominio de Satanás, bajo el dominio del pecado, sino bajo Tu gracia.

 Señor, dame la gracia de ser inundada con Tu Espíritu, de ser lavada.

 Que esta fuente de agua viva brote en mi corazón y me arrastre hacia la vida eterna, limpiándome, purificándome, vivificándome, curándome, salvándome.

 Espíritu Santo de Dios, amor del Padre y del Hijo, ven a mi corazón.

 Tú, que eres la luz divina, expulsa las tinieblas que existen dentro de mí, quema toda maldad que encuentres. Ven Espíritu de amor, yo te pido en el nombre de Jesús que hagas de mí una criatura nueva, ven Señor y cura mi corazón. Te lo entrego todo, mis sufrimientos, mis dolores, mis pecados, toda rebeldía que pueda existir dentro mío, te entrego todo apego a las cosas materiales, toda falta de conciencia de pecado, te entrego lo que soy lo que tengo y lo que puedo.

 Espíritu de Amor, dame el don de la oración, dame el entendimiento de Tu Palabra, revélame la presencia de Jesús en la Eucaristía, intégrame en Tu Iglesia, dame el gusto por la vida espiritual. Te lo pido con mi madre, la Virgen María, quien camina conmigo e intercede por mí y en nombre de mi amado: Jesús.

(Con Licencia Eclesiástica y Nihil Obstat, Mons. René F.)

Voto de Amor a Dios

Corazón amantísimo de Jesús, deseosa de que se obre en mí una verdadera renovación espiritual, con el fin de cumplir mejor mi dulcísima vocación de reparar, consolar y amar más y más a vuestro Corazón divino. Hoy 13 de mayo de 1995, festividad de la santísima Virgen de Fátima y sábado, en presencia de la Santísima Trinidad, de la Virgen María Inmaculada, de Nuestro Padre san José, nuestros seráficos Padres san Francisco y santa Clara, y todos los santos de nuestra Orden, con nuestros ángeles custodios y todo el cielo, con sus santos y coros angélicos…

Hago “voto” de amaros con el mayor amor de que sea capaz, con la ayuda de Dios: Este voto consistirá estar en disposición de vivir y morir solo de amor a Vos, Corazón dulcísimo, de tal manera que, voluntariamente, no quiera desear ni hacer cosas que lo impida. Y que esta disposición de mi corazón, imprima en todos mis actos interiores y exteriores el sello del amor, puro y seráfico, propio de las vírgenes consagradas al Señor en la amadísima Orden franciscana. Os pido, Dios mío, y es mi voluntad, firme y perpetua, que no consintáis a mi corazón, vivir más que de puro amor. ¡Dios mío y todas mis cosas! No quiero nada fuera de Vos. Detesto todo acto involuntario, que mi corazón, pobre y humano, pudiese cometer contrario a este “voto”.

Te pido, Señor, que lo aceptéis como reparación a mis ingratitudes pasadas y como acción de gracias por los innumerables beneficios recibidos de vuestra divina providencia en toda mi vida. Y cuando, debido a mi miseria y gran flaqueza, llegue a faltar a este voto, ¡oh Santísima Trinidad! creo firmemente en tu amor para conmigo y, recordando este ferviente deseo de amaros, que ahora ponéis en mi “corazón”, consagrado con “voto a vuestro amor”, me acercaré confiadamente a Vos. Quema todas mis ingratitudes en la ardiente hoguera del amor misericordioso de Vuestro divino y precioso Corazón. Amén.

 


(Sor Gozo de la Trinidad)

 

Te Deum

Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza, a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.
Postrados ante ti, los ángeles te adoran y cantan sin cesar:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo; llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles, la multitud de los profetas te enaltece, y el ejército glorioso de los mártires te aclama.

A ti la Iglesia Santa, por todos los confines extendida, con júbilo te adora y canta tu grandeza: Padre, infinitamente santo, Hijo eterno, unigénito de Dios, santo Espíritu de amor y de consuelo.

Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria, tú el Hijo y Palabra del Padre, tú el Rey de toda la creación. Tú, para salvar al hombre, tomaste la condición de esclavo en el seno de una virgen.

Tú destruiste la muerte y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.

Tú vives ahora, inmortal y glorioso, en el reino del Padre.
Tú vendrás algún día, como juez universal.
Muéstrate, pues, amigo y defensor de los hombres que salvaste.
Y recíbelos por siempre allá en tu reino, con tus santos y elegidos.
Salva a tu pueblo, Señor, y bendice a tu heredad.

Sé su pastor, y guíalos por siempre.
Día tras día te bendeciremos y alabaremos tu nombre por siempre jamás.
Dígnate, Señor, guardarnos de pecado en este día.

Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
A ti, Señor, me acojo, no quede yo nunca defraudado.

OREMOS: Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, rey del universo, haz que toda creatura, libertada de toda esclavitud, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

 

Oración de Misericordia

Oh Trinidad Santísima, deseo ardientemente que todo mi aliento, cada latido de mi corazón y cada estremecimiento de mi ser, alaben tu Misericordia.

Quisiera convertirme en misericordia para llegar a ser un reflejo viviente tuyo, oh Señor mío, y para que tu Misericordia, que es infinita y es el más sublime de todos los atributos divinos, se derrame de mi corazón y de mi espíritu sobre el prójimo.

Señor, ayúdame para que mis ojos estén llenos de misericordia, de tal modo que jamás sospeche ni juzgue a nadie por las apariencias externas, sino que descubra la belleza interna de los demás y pueda favorecerla.

De sor Faustina k.

 

Adoración

Eterno Padre, yo te agradezco porque Tu infinito Amor me ha salvado, aún contra mi propia voluntad. Gracias, Padre mío, por Tu inmensa paciencia que me ha esperado. Gracias, Dios mío, por Tu inconmensurable compasión que tuvo piedad de mí. La única recompensa que puedo darte en retribución de todo lo que me has dado es mi debilidad, mi dolor y mi miseria.
Estoy delante Tuyo, Espíritu de Amor, que eres fuego inextinguible y quiero permanecer en tu adorable presencia, quiero reparar mis culpas, renovarme en el fervor de mi consagración y entregarte mi homenaje de alabanza y adoración.
Jesús bendito, estoy frente a Ti y quiero arrancar a Tu Divino Corazón innumerables gracias para mí y para todas las almas, para la Santa Iglesia, tus sacerdotes y religiosos. Permite, oh Jesús, que estas horas sean verdaderamente horas de intimidad, horas de amor en las cuales me sea dado recibir todas las gracias que Tu Corazón divino me tiene reservadas.
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, me uno a Ti y te suplico me hagas partícipe de los sentimientos de Tu Corazón Inmaculado.
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de todos los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.

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