Hola queridos lectores hoy les peresento unos videos del ya conocido Ricardo Castañon Ph. D. subidos en youtube por el Apostolado de la Nueva Evangelización ANE del cual copie la introducción y los valores que los rigen para que se ubiquen de qué se trata esta organización dentro de la Iglesia Católica.
INTRODUCIÓN
La Nueva Evangelización y la búsqueda de un mayor compromiso por parte de los laicos en el anuncio de la Buena Nueva constituyen, sin duda, dos de los principales signos del pontificado de Juan Pablo II.
Sin embargo, resulta a todas luces necesario especificar cómo se interpretan las dos premisas, y más aún en el seno de instituciones que, como la nuestra, han hecho de ambos postulados el norte y la guía de su accionar.
El ANE es una asociación católica de laicos comprometidos con la Iglesia, que ha respondido al insistente llamado de Su Santidad, Juan Pablo II, quien ha pedido en reiteradas ocasiones a su Iglesia sumarse a la tarea de promover una “Nueva Evangelización”.
Para asumir este reto, nuestro Apostolado ha lanzado al mundo una Gran Cruzada de Amor y de Misericordia, con el objeto de rescatar al hombre que ha perdido la fe y la esperanza, y que se encuentra extraviado, para que vuelva los ojos hacia Dios, para que se acoja a su infinita Misericordia y encuentre la Paz que tanto necesitamos todos.
En la dimensión social de su accionar, nuestro Apostolado procura asistir solidariamente a todos los hermanos que sufren, especialmente a los enfermos de los hospitales, a los que están en las cárceles, a los jóvenes y niños de la calle... A todos aquellos que se sienten abandonados.
Los miembros del ANE trabajan en comunión con sus párrocos, y bajo los lineamientos pastorales de las Iglesias particulares en donde nuestro Apostolado tiene presencia, con un compromiso cristiano a tiempo completo, pues como decía San Juan Crisóstomo: "No existirían tantos ateos en el mundo si nuestro testimonio fuera más veraz."
Conscientes de que las buenas o malas acciones de cada cristiano repercuten en todo el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, y en toda la humanidad, procuramos PROMOVER UN ESTILO SOLIDARIO DE VIDA en todos los miembros del ANE, a través de las siguientes actitudes evangélicas: Amor, pureza, oración, sacrificio, evangelización, servicio, alegría y conversión.
La Necesidad del Evangelio
La situación del mundo contemporáneo, con sus constantes y variadas amenazas (los conflictos bélicos –ahora con su vertiente bacteriológica—, que amenazan con llevar la muerte hasta el último confín de la Tierra; la corrupción, que es moneda corriente en la mayoría de las instituciones; la inseguridad ciudadana, agravada por la creciente miseria y la falta de valores; el divorcio, fruto de la absoluta ausencia de Dios en la mayoría de los hogares; la promiscuidad sexual, que es una práctica común de nuestra juventud; los embarazos no deseados, que por lo general terminan en el más vil de los asesinatos, que es el aborto)... todo ello nos habla a los gritos de la necesidad de buscar e irradiar con urgencia la Luz de la Palabra de Dios.
Es imperiosa pues la necesidad de insistir al hombre para que vuelva la mirada a Jesucristo Vivo. Pero necesitamos buscar las formas más eficaces y eficientes de hacerlo, porque la tradicional catequesis que nos lleva, generación tras generación, a recitar de memoria algunas de las verdades de nuestra fe, parece a todas luces insuficiente. Por ello buscamos y desarrollamos nuevos métodos y nuevas expresiones, con un renovado ardor, que se alimenta cada día en el amor a Dios y a la Santísima Virgen María. VALORES
Sobre qué principios basamos nuestro accionar:
Conscientes de que las buenas o malas acciones de cada cristiano repercuten en todo el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, y en toda la humanidad, procuramos PROMOVER UN ESTILO SOLIDARIO DE VIDA en todos los miembros del ANE, a través de las siguientes actitudes evangélicas, que estamos obligados a cultivar:
• Amor: Jesús amó al Padre y al hombre hasta dar la vida. Siguiendo su ejemplo, viviremos en intimidad con el Padre y lucharemos por promover la plenitud del hombre.
• Pureza: Al igual que Jesús, viviremos con un corazón limpio y pureza de intención, a pesar de las tentaciones del mundo, asumiendo con honestidad los compromisos que nuestra actividad apostólica requiere.
• Oración: A través de la oración, Jesús vivió una comunicación íntima con su Padre; de igual manera y bajo el influjo del Espíritu Santo, viviremos en permanente diálogo con el Señor.
• Sacrificio: A imitación de Jesús, nos ofreceremos al Padre para conseguir la salvación integral de los hombres. Esto nos compromete a tener a Dios como único Señor frente a los falsos dioses del mundo actual: dinero, poder, placer y prestigio
• Evangelización: Así como Jesús vivió para anunciar el amor del Padre, nosotros a través de la difusión de la Palabra de Dios, anunciaremos, con nuestra palabra y nuestra vida, el Amor y la Misericordia del Hijo que nos redimió.
• Servicio: Jesús dedicó su vida a trabajar por el Reino de Dios y la salvación de los hombres. Seremos signo de Dios en el mundo al servicio de su Reino. Con ayuda del Espíritu Santo, buscaremos el reino de fidelidad, compasión, consuelo, alegría, libertad, solidaridad, hospitalidad, generosidad, justicia y verdad.
• Alegría: Nos caracterizará la alegría de haber sido llamados por Dios, de sabernos sus hijos, hermanos de Cristo y coherederos de su Reino. Es la alegría propia de los que encontraron en su vida el verdadero tesoro, la perla preciosa de la cual habla el Evangelio.
• Conversión: Viviremos un proceso de permanente conversión. El Apóstol de la Nueva Evangelización trabajará en sí mismo cada día, tratando de ser un nuevo hombre, avanzando hacia el Señor, procurando que el crecimiento espiritual de los hermanos sea un incentivo para él.
• Humildad: Reconociendo que todo cuanto somos, tenemos y podemos hacer, se debe exclusivamente a un don gratuito de Dios, lucharemos continuamente contra el egoísmo y la soberbia, dos males que enceguecen los corazones y constituyen el origen del pecado y el principio del extravío moral.
• Obediencia: Conscientes de la infalibilidad del Santo Padre al guiar los destinos de nuestra Iglesia, acataremos sus disposiciones y la orientación que dé al desarrollo de nuestra fe, a través de los Pastores que estén en comunión con él, y de las autoridades del movimiento apostólico al que pertenecemos.
INTRODUCIÓN
La Nueva Evangelización y la búsqueda de un mayor compromiso por parte de los laicos en el anuncio de la Buena Nueva constituyen, sin duda, dos de los principales signos del pontificado de Juan Pablo II.
Sin embargo, resulta a todas luces necesario especificar cómo se interpretan las dos premisas, y más aún en el seno de instituciones que, como la nuestra, han hecho de ambos postulados el norte y la guía de su accionar.
El ANE es una asociación católica de laicos comprometidos con la Iglesia, que ha respondido al insistente llamado de Su Santidad, Juan Pablo II, quien ha pedido en reiteradas ocasiones a su Iglesia sumarse a la tarea de promover una “Nueva Evangelización”.
Para asumir este reto, nuestro Apostolado ha lanzado al mundo una Gran Cruzada de Amor y de Misericordia, con el objeto de rescatar al hombre que ha perdido la fe y la esperanza, y que se encuentra extraviado, para que vuelva los ojos hacia Dios, para que se acoja a su infinita Misericordia y encuentre la Paz que tanto necesitamos todos.
En la dimensión social de su accionar, nuestro Apostolado procura asistir solidariamente a todos los hermanos que sufren, especialmente a los enfermos de los hospitales, a los que están en las cárceles, a los jóvenes y niños de la calle... A todos aquellos que se sienten abandonados.
Los miembros del ANE trabajan en comunión con sus párrocos, y bajo los lineamientos pastorales de las Iglesias particulares en donde nuestro Apostolado tiene presencia, con un compromiso cristiano a tiempo completo, pues como decía San Juan Crisóstomo: "No existirían tantos ateos en el mundo si nuestro testimonio fuera más veraz."
Conscientes de que las buenas o malas acciones de cada cristiano repercuten en todo el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, y en toda la humanidad, procuramos PROMOVER UN ESTILO SOLIDARIO DE VIDA en todos los miembros del ANE, a través de las siguientes actitudes evangélicas: Amor, pureza, oración, sacrificio, evangelización, servicio, alegría y conversión.
La Necesidad del Evangelio
La situación del mundo contemporáneo, con sus constantes y variadas amenazas (los conflictos bélicos –ahora con su vertiente bacteriológica—, que amenazan con llevar la muerte hasta el último confín de la Tierra; la corrupción, que es moneda corriente en la mayoría de las instituciones; la inseguridad ciudadana, agravada por la creciente miseria y la falta de valores; el divorcio, fruto de la absoluta ausencia de Dios en la mayoría de los hogares; la promiscuidad sexual, que es una práctica común de nuestra juventud; los embarazos no deseados, que por lo general terminan en el más vil de los asesinatos, que es el aborto)... todo ello nos habla a los gritos de la necesidad de buscar e irradiar con urgencia la Luz de la Palabra de Dios.
Es imperiosa pues la necesidad de insistir al hombre para que vuelva la mirada a Jesucristo Vivo. Pero necesitamos buscar las formas más eficaces y eficientes de hacerlo, porque la tradicional catequesis que nos lleva, generación tras generación, a recitar de memoria algunas de las verdades de nuestra fe, parece a todas luces insuficiente. Por ello buscamos y desarrollamos nuevos métodos y nuevas expresiones, con un renovado ardor, que se alimenta cada día en el amor a Dios y a la Santísima Virgen María. VALORES
Sobre qué principios basamos nuestro accionar:
Conscientes de que las buenas o malas acciones de cada cristiano repercuten en todo el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, y en toda la humanidad, procuramos PROMOVER UN ESTILO SOLIDARIO DE VIDA en todos los miembros del ANE, a través de las siguientes actitudes evangélicas, que estamos obligados a cultivar:
• Amor: Jesús amó al Padre y al hombre hasta dar la vida. Siguiendo su ejemplo, viviremos en intimidad con el Padre y lucharemos por promover la plenitud del hombre.
• Pureza: Al igual que Jesús, viviremos con un corazón limpio y pureza de intención, a pesar de las tentaciones del mundo, asumiendo con honestidad los compromisos que nuestra actividad apostólica requiere.
• Oración: A través de la oración, Jesús vivió una comunicación íntima con su Padre; de igual manera y bajo el influjo del Espíritu Santo, viviremos en permanente diálogo con el Señor.
• Sacrificio: A imitación de Jesús, nos ofreceremos al Padre para conseguir la salvación integral de los hombres. Esto nos compromete a tener a Dios como único Señor frente a los falsos dioses del mundo actual: dinero, poder, placer y prestigio
• Evangelización: Así como Jesús vivió para anunciar el amor del Padre, nosotros a través de la difusión de la Palabra de Dios, anunciaremos, con nuestra palabra y nuestra vida, el Amor y la Misericordia del Hijo que nos redimió.
• Servicio: Jesús dedicó su vida a trabajar por el Reino de Dios y la salvación de los hombres. Seremos signo de Dios en el mundo al servicio de su Reino. Con ayuda del Espíritu Santo, buscaremos el reino de fidelidad, compasión, consuelo, alegría, libertad, solidaridad, hospitalidad, generosidad, justicia y verdad.
• Alegría: Nos caracterizará la alegría de haber sido llamados por Dios, de sabernos sus hijos, hermanos de Cristo y coherederos de su Reino. Es la alegría propia de los que encontraron en su vida el verdadero tesoro, la perla preciosa de la cual habla el Evangelio.
• Conversión: Viviremos un proceso de permanente conversión. El Apóstol de la Nueva Evangelización trabajará en sí mismo cada día, tratando de ser un nuevo hombre, avanzando hacia el Señor, procurando que el crecimiento espiritual de los hermanos sea un incentivo para él.
• Humildad: Reconociendo que todo cuanto somos, tenemos y podemos hacer, se debe exclusivamente a un don gratuito de Dios, lucharemos continuamente contra el egoísmo y la soberbia, dos males que enceguecen los corazones y constituyen el origen del pecado y el principio del extravío moral.
• Obediencia: Conscientes de la infalibilidad del Santo Padre al guiar los destinos de nuestra Iglesia, acataremos sus disposiciones y la orientación que dé al desarrollo de nuestra fe, a través de los Pastores que estén en comunión con él, y de las autoridades del movimiento apostólico al que pertenecemos.
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