El amor que Dios tiene por cada uno de nosotros lo demuestra de varias formas y hoy somos llamados a ser agradables ante sus ojos, e incansable quiere a cualquier costo nuestra salvación. Una de las formas que escogió para darnos señales de su gloria y bondad fue con la presencia de su Santa Madre, para que más de una vez recordemos cual el es único camino que nos llevará a la salvación. María viene hoy, una vez más, como intercesora de Jesús y para que no olvidemos que Él no tardará en volver.Nuestra Señora, Reina de la Paz, se está apareciendo en Anguera, Bahía, provincia de Brasil, para traernos mensajes de paz, amor y conversión. Es la madre de los pobres, de los débiles, de los humildes y de aquellos que se han alejado de la Fe. Cada día que pasa, por causa de nuestros pecados, nuestra pobreza espiritual tiende a ser mayor y María viene a llenarnos del amor de Dios, aliviar nuestros sufrimientos y llevarnos al encuentro del Todopoderoso. No podemos dejar de reconocer la grandeza del amor que Dios tiene por nosotros, revelado por la gran gracia que está aconteciendo en Bahía, Brasil, desde 1987. Nuestra Señora, con la venia de Dios, se está apareciendo a un joven de nombre Pedro Regis Alves, en la hacienda Nueva Malhada, municipio de Anguera. Sin duda han sido años de grandes transformaciones interiores para muchas personas -creyentes y no creyentes-, años de muchos cambios en los corazones de aquellos que buscan los mensajes divinos transmitidos en aquel lugar; años de bendiciones y gracias que María, la madre de Jesús, está derramando en aquel lugar sagrado, en ese pedacito del cielo. Es con gran alegría que aquí hago un pequeño relato de cómo todo comenzó y acontece a la fecha.
Conozcamos un poco más del confidente:
Pedro Regis es el tipo de joven que por sus características físicas y personales difícilmente sería notado en un grupo de personas como alguien que recibe y transmite heroicamente ante todo tipo de dificultad los mensajes de la madre de Dios al mundo. Creció como un campesino humilde en una pequeña hacienda del interior de Bahía, Brasil, en un lugar que seguramente si no fuera por la manifestación de María sería una ciudad más, adormilada y olvidada.
Cursó la educación básica en Anguera. Hijo de Don Jonás y doña Amalia, quienes gozan de toda credibilidad en la comunidad. Pedro tiene 14 hermanos, personas simples, simpáticas y acogedoras que conversan con mucho amor con todos los que visitan el lugar, ejerciendo así un verdadero apostolado junto a Pedro, por el amor a la Virgen.
Viven del cultivo del maíz y la mandioca. La vida de ellos cambió mucho desde el inicio de las apariciones. Rezan el rosario todos los días, ayunan los viernes, sólo pan y agua, y buscan seguir con fe el camino de Cristo. Son raros los días en los cuáles no hay peregrinos en su casa, donde hay poco confort material, sin embargo, se ha convertido en un lugar acogedor para los peregrinos que arriban. Es conmovedor ver esa casa humilde completamente abierta a todo el que llega a pedir hospedaje.
La vida de Pedro fue siempre normal, como la de cualquier persona sencilla, con la excepción de que a los 14 años de edad tuvo un sueño con el niño Jesús -ese sueño sería confirmado más tarde por Nuestra Señora-, sin embargo esto fue lo único extraordinario que aconteció. El sueño fue interpretado sólo como eso a pesar se su sublime significado. Sin ningún problema de salud, a los 17 años de vida, un año antes de las apariciones, Pedro comenzó a sufrir diariamente de desmayos. Lo llevaron con diversos médicos en búsqueda de un diagnóstico, nada anormal le fue encontrado, sin embargo la misteriosa enfermedad persistía. El 29 de septiembre de 1987, día de los Santos Ángeles, tres meses después de haber cumplido 18 años de edad, cuando volvía del colegio en compañía de un amigo, Celestino Cruz, sintió que las fuerzas le faltaban y apoyándose en el suelo presintió que perdería el sentido, se desmayó sobre un hormiguero ya cerca de casa.
Para saber leer la historia completa acceder: http://www.apelosurgentes.org/sobmen.html
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